martes, 24 de mayo de 2011

Pasen y vean

Pasen y vean. Ésta es sin lugar a dudas la fórmula empleada por la mayoría de los jefes de pista en todos los circos del mundo, y es que el circo se ha instalado en nuestra ciudad. ¡Que bien!, ideal para una tarde en familia con los payasos, los caballos, los tiburones y la mascota o la serie de moda en tv.... (Cómo cuando vamos de jornada electoral, que solemos hacerlo en familia).

¿Que por que sabemos que el circo se ha instalado en la ciudad? No hay más que darse una vuelta por cualquier rincón del municipio para darse cuenta de que todo es color. Las feas farolas, con su verde ciudad, se adornan ahora con carteles llamativos que nos hacen distraernos de nuestro quehacer diario. Que bonita cartelería que se despliega por toda la ciudad.

Todos queremos ir al circo y estamos deseosos de que nos engañen los magos de que nos dejen sin sin aliento los trapecistas y de que nos hagan reir como niños los payasos.

Podremos encontrar allí a los animales más curiosos, como por ejemplo el tigre rojo de Bengala, aunque bueno por la edad que tiene el tigre, más que de Bengala seguro que es de 'misto'. Esos animales son bastante estéticos, donde los pongas quedan bien aunque no sirvan para nada más.

También comparte escenario con la orca cojonera, llamada así desde tiempos inmemoriales ya que hay veces que ni come ni deja comer aunque le pongan el acuario al lado del tigre rojo. Me gusta especialmente este animal porque le cae bien a todo el mundo, o eso cree el.

Algo más tarde saldrá el nuevo oso que ha llegado hace nada de un zoo en el que pinchaba poco, en este creo que poco menos va a pinchar aunque todo está por ver y si no que se lo digan a la esteban que nunca dio tanto de si una corrida de toros. Grande majestuoso llega para abrirse un hueco en la pista central tratando por todos los medios de ganarle terreno al tigre.

También hay animales autóctonos que hacen de este circo algo muy de aquí, algo muy nuestro por ejemplo el dogo canario, fiel representante de la fuerza y la nobleza isleña, que intentará por todos los medios ganarse los aplausos y la confianza del público.

Y no nos podemos olvidar de los trapecistas, esos artistas maravillosos que se pasan la mayor parte de su vida en la cuerda floja tratando de hacer el más difícil todavía, el más inverosímil de los giros sin red, que le da mayor dificultad a parte de la tensión que lleva consigo el ejercicio en si. Pero que no deja de ser una simple floritura, con menos boato también se hacen los ejercicios y todos contentos.

Por eso yo ya me estoy preparando, he llamado a un grupo de amigos y vamos a ir juntos a ver y a disfrutar del espectáculo más grande del mundo. ¿Cómo nos convencerán de que la realidad que vivimos es la misma en la que viven ellos?, supongo que no tendrán suficiente con el tiempo asignado de ahí que nos mostrarán todas esas maravillas de manera express.

Y después de que se haya ido el circo … Habrá que esperar cuatro años de nuevo para que la alegría de la cartelería y el buen humor que se respira en la ciudad se renueven, pero eso será dentro de cuatro años, mientras tanto 'Pasen y vean'

¡Ah!... que bueno que haya llegado el circo a la ciudad

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