martes, 23 de agosto de 2011

Los más felices

Hoy he leído un estudio aportado por una empresa de empleo temporal (publicada en canariasaldia.com.), que me ha dejado sorprendido, cuanto menos…

¿Afirma que los canarios somos los más felices en nuestro trabajo? El 86% nada más y nada menos. Y... ¿quieren que les diga algo? Yo me lo creo, seguro que sí. (Estoy tratando de ser sarcástico, no sé si había quedado claro).

Me gustaría saber quién es la persona que realiza estos estudios y que saca estas mencionadas conclusiones. Porque de verdad que no lo entiendo. Este estudio, ¿a quién va referido?

      • ¿a la cantidad de matrimonios que hay hoy en día que no consiguen conciliar su jornada laboral con la familiar? Tal vez a estos se los saltaron. Porque para uno poder disfrutar del trabajo o de lo que hace plenamente ha de poder disfrutar también de otros ámbitos, como el familiar.

      • ¿a la cantidad de jóvenes que no llegan a fin de mes con los sueldos ‘basura’ que cobran? Esto es si no tienes experiencia… Bueno, y si la tienes también, que hay un montón de empresarios que con la ‘historia’ de la crisis han bajado los sueldos ostensiblemente. Claro es que ellos también tienen familia, que juega a pádel. ¿Se imaginan que tenga que darse de baja la niña de las clases de pádel, para que un empleado pueda pagar la factura de la luz, o del agua? A esos seguro que también se los saltaron.

      • … ¿a los que adoran su trabajo pero tienen jefes que se aprovechan de ello para someterlos a presión? Me refiero a aquellos que hacen de su trabajo su vida y acaban esclavizados por empresas que no tienen corazón. Conozco casos en los que, por no tragar, acaban echándote de tu adorado trabajo, o cuanto menos te coaccionan con la posible pérdida de éste. A estos ni les pregunten, porque encima no van a llegar a hablar nunca mal ni de su trabajo ni de su jefe, aunque sea un incompetente.

      • … a los que tienen varios trabajos porque si no no llegan a fin de mes ni de broma (y uno de ellos seguro que es cobrando en B)?


¡Ah!, ¡qué no!, que los perfiles no son esos… Ya decía yo. No podía ser que dentro de esos parámetros uno pueda encontrar felicidad. Pero, veamos… ¿qué profesiones son las más felices?

Los investigadores... ¡Claro! ¿Cómo no había pensado en ese círculo dicharachero de jóvenes y afables señores de bata blanca rodeados de pipetas multicolor? (De nuevo trato de ser sarcástico. No digo que no lo sean, pero de verdad que lo que transmiten no es eso).

Y los artistas… La verdad es que pensando sólo un poco, raro es el artista que no disfrute de su trabajo, de ahí que se acuñara la frase 'Trabajar por amor al arte', pero con eso no se come siempre.

Le siguen los maestros. Ya ves, esto es algo que de verdad me gusta. Los pedagogos son felices, eso me asegura una generación feliz, además me alegra que la satisfacción personal sea tan importante como una buena remuneración en este campo, esto hace que uno se sienta bien por ellos.

Los que le siguen son: Los financieros. Ya decía yo que este grupo iba a estar cerca de la cabeza de la pirámide de la felicidad. La memoria de estos señores me sorprende por lo selectiva que es, no recuerdan que fueron ellos los que nos metieron en esto. ¿Cómo no va a estar este grupo entre los más felices si son realmente los que controlan el cotarro? Claro que sí, es imposible que una persona que cobra de 3.000 a 6.000 € mensuales, con dietas, plus de transporte, coche de empresa y aparcamiento privado, sea infeliz... Pero también se puede decir que los pobres también tienen problemas familiares, como por ejemplo que la niña no quiera ir a las clases de ballet. El chaval que ha de terminar sus estudios en la universidad privada. La mayor que quiere ponerse implantes en el pecho. Los problemas que más o menos tenemos todos. ¿O no?

No es que no me fíe del estudio pero después de leer las conclusiones, la verdad es que no viene a aportar nada realmente nuevo.

Espero dejar pronto de ser un ‘triste’ que no tiene trabajo, voy a seguir buscando a ver si me sale algo de artista, o de investigador o de maestro, aunque sin lugar a dudas lo que me gustaría es conseguir algo de financiero. Aunque para ello tenga que compartir sus problemas (de nuevo me pierde el sarcasmo).

Tengo que dejarles porque me está llamando mi amigo el financiero para echar una partida a pádel. Y seguro que me va a contar qué ha decidido respecto a los implantes de su hija mayor…

¡Ah! Qué triste la vida del triste. Ja.

Akilino Da Costa

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